Semana Santa

La Estrella inaugura mayo con un traslado para la Historia

Este miércoles 1 de mayo, cuando den las 12.00 de la mañana en el reloj del antiguo Faro del Altozano, se abrirán las puertas de la Capilla de la Estrella. No es un traslado más, a pesar de su brevedad. La corporación del Domingo de Ramos vuelve a iluminar los aguafuertes de la memoria, volviendo a la que fue su casa, la Parroquia de San Jacinto.

Las obras de ampliación de la Capilla de la Estrella obligan a la hermandad a dejar por un tiempo su hogar para volver a residir en San Jacinto. Un templo en el que la hermandad vivió años de gloria y esplendor, y también el desafío de aquella Semana Santa en la que se forjó la leyenda de ‘La Valiente’.

Este traslado supone el regreso del hijo pródigo. Aunque en este caso fue el padre el que expulsó al hijo y no el hijo el que se fue. La Estrella fue la última de las hermandades de Triana residentes en San Jacinto en abandonar el templo de Pagés del Corro. La comunidad dominica no la quería allí, y no se molestaron en disimularlo.

Cuando los titulares de La Estrella partieron hacia su nueva capilla en San Jacinto en 1976, dejaron atrás parte de sus recuerdos. Allí se habían erigido en hermandad sacramental, allí habían residido bajo el mismo techo que había cobijado a los titulares de Las Aguas, la Esperanza de Triana o el Simpecado de la Hermandad del Rocío del arrabal. Y desde allí habían salido aquella tarde que forjó la leyenda, cuando luchó contra todo para hacer su estación de penitencia.

La mañana del primero de mayo será la de una Estrella que vuelve a sus recuerdos, pero sobre todo es la historia de un abrazo y de una reconciliación. La de la hermandad del Domingo de Ramos y la comunidad dominica, ahora tan cambiada que abre las puertas con cariño al Señor de las Penas y la Virgen de la Estrella. Este miércoles, los escasos metros que separan la capilla de la parroquia se harán, seguro, cortísimos. En unos pocos minutos, los titulares de La Estrella entrarán en San Jacinto para sellar un nuevo comienzo con la comunidad dominica, que ya ha abierto sus puertas para que Triana se ponga en camino hacia El Rocío este año desde la parroquia, donde se hará la misa de romeros.

Además, mientras duren las obras en la capilla de la calle San Jacinto, dos joyas del patrimonio de la hermandad residirán en la otra punta de la ciudad. En el museo de la Hermandad de la Esperanza Macarena podrán contemplarse tanto el palio de Ojeda como la corona de la dolorosa estrenada en su coronación canónica. Así, el palio de Ojeda de La Estrella volvería también a sus orígenes ya que, antes de que la hermandad del Domingo de Ramos lo adquiriera, este palio perteneció a la Macarena. Luego lo vendió al propio Ojeda y a él se lo compró la hermandad trianera. De esta forma, podrán verse en el museo del tesoro de la Macarena la evolución completa de los palios que han cobijado a la Virgen de la Esperanza.

R.T.

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