Gastronomia

Típico: la necesidad de entender Triana

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Abrir un bar nuevo en Triana no es cualquier cosa. Ponerse detrás de una barra en el arrabal implica saber hablar cara a cara con los trianeros y con su manera de ver el mundo, con su manera de entender la liturgia del tapeo y con la identidad del barrio. El que venga a Triana a imponer o a dar un discurso sin escuchar la esencia de sus calles, está condenado al olvido. Hay casos de cierres anteriores por este motivo. No es el caso de ‘Típico’, la nueva apuesta del grupo de Dúo Tapas, que ha presentado esta semana su alegato gastronómico ante los trianeros. 

Ha abierto hace tan solo una semana en la bulliciosa esquina de San Jacinto con Pagés del Corro, pero la gente lo ha abrazado como si llevara allí toda la vida. El bullicio de este viernes, cuando visitamos su barra, es notable para un bar recién abierto que busca su sitio. ‘Típico’ es la cara más tradicional de un grupo que siempre ha buscado marcar la diferencia en otras zonas de la ciudad, y que aquí tenía claro que tenía que acercarse más a lo tradicional sin renunciar a alguna sorpresa en su carta.

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El ambiente es generoso y el servicio más que rápido. Poco se puede reprochar a un equipo de trabajadores que no paran en ningún momento y que se preocupan de que todo vaya bien y la experiencia sea satisfactoria sin tener que recurrir a esa pesadez preguntona que podemos encontrar en otros locales. Las tapas no tardan apenas tiempo y llegan calientes y en perfecto estado a pesar de la velocidad. Los fritos, crujientes; las salsas, untuosas; las carnes, humeantes y tiernas.

tipico 5Con una treintena de tapas en la carta, decidimos apostar por dos indicadores perfectos de lo que puedes esperar de un bar: croquetas y ensaladilla. En el caso de la ensaladilla, aquí la sirven con un sabroso curry coronándola. El sabor no es el acostumbrado, y puede que los puristas de la ensaladilla se echen las manos a la cabeza, pero el resultado es bueno. Quizá la ensaladilla sin el curry puede que peque de un poco sosa, pero puede que sea porque se cuenta con que en cada golpe de tenedor se lleve un poco de curry a la boca. La rematan con unas crujientes chips que parecen de plátano, pero que al parecer son de mango (un acierto). En el caso de las croquetas de jamón, han conseguido un equilibrio maravilloso entre el crujiente de fuera sin ninguna fisura y un interior sorprendentemente líquido y un sabor a hogar. También pedimos la clásica pavía (a la que quizá no le hace falta esa lluvia de pimentón que la corona), bien frita y con el pescado jugoso.

Menos suerte tenemos con otro de los platos: el tartar de atún. Echamos de menos un corte más fino y un atún más inmaculado. A pesar de que el aliño está rico y conseguido y el acompañamiento con una pizca de wasabi le viene al pelo, el corte del atún no es el que se esperaría de un grupo gastronómico que mima el detalle. En el caso de la carrillada, otro clásico que mide bien el dominio de la cocina tradicional de un bar, la carne se deshace en la boca en una cocción perfecta y la salsa que se derrama sobre las patatas panaderas es espesa y contundente, pero quizá echemos de menos un poco más de intensidad en el sabor que seguro sabrán corregir cuando el bar pille rodaje.

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Otra de las carnes que probamos es el “lingote de cochinito”. Hay que ser atrevido para poner algo tan castellano como este tipo de carne en un bar en Triana, pero el resultado es óptimo. El lingote viene con una grasa derretida de este animal que ayuda a dar jugosidad a esta carne que se deshilacha con facilidad y que sabe a buen asador. Para rematar, pedimos dos propuestas con queso: el solomillo al idiazábal y los gnocci al gorzonzola. Benditos quesos. La pasta de patata de la segunda propuesta viene rellena a la perfección de más queso y la salsa de gorgonzola nos hace rebañar el plato y acabar el pan. En cuanto al solomillo, bien hecha la carne en la parrilla y tipico 4rematada con uno de los quesos más sabrosos que ha dado el norte de España tratado con dignidad y cuidado y aderezado con un sirope dulce de intenso color rosado que te hace querer más.

 

Una buena experiencia en la que aunque se ve que hay aún cosas que mejorar, nos llevamos una experiencia satisfactoria de esta nueva barra que sabe escuchar a Triana y, aunque nos traiga propuestas menos tradicionales, sabe dialogar con los paladares del arrabal. Satisfacción y gusto. A pesar de las connotaciones peyorativas que pueda tener el término ‘Típico’, aquí lo que nos alegramos que sea típico es el respeto con el que este equipo trata al comensal.
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Miguel Pérez / Gloria Martínez / Emilio Antolín

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