Desdemonizar al pan

pan
¿Engorda el pan? Aquí tienes la respuesta.

Hoy hablaremos del Pan. Un alimento al que rodea un gran mito: “El pan engorda”. Por este motivo, para empezar echaré mano de un dicho que considero una verdad universal: «Lo que no mata, engorda».

El pan está muy mal considerado en las dietas de adelgazamiento. Pero el principal problema no es el pan como tal, sino la forma de entenderlo de la sociedad. Es decir, cómo, cuándo y en qué cantidad tomarlo. El pan está constituido a base de cereales, por lo que debe catalogarse como alimento de composición mayoritaria de hidratos de carbono complejo, siendo los hidratos de carbono simples el resultado de la cocción de este y siendo mínima la cantidad de estos, si la comparamos con la proporción de hidratos de carbono complejos que localizamos dentro de él. Como hemos dicho antes el problema del pan se presenta en la perspectiva con el que lo mira la sociedad y la manera en la que esta lo consume. Por tanto, el problema lo podemos atajar centrándonos en los tres pilares mencionados más arriba.

-Cómo se consume. O lo que es lo mismo, con qué se combina. Muchas veces se le atribuye al pan un carácter de alimento que hace engordar, pero el problema es con qué lo combinamos. No es lo mismo tomarte una tostada con aceite y pavo, que tomarte una tostada con “manteca colorá”. Tampoco es lo mismo utilizar un poco de pan para “empujar” en las comidas y después comértelo, que utilizar el pan en las comidas para introducir un trozo de queso o chorizo y comértelo en forma de bocata por ejemplo. Otro factor que hay que tener en cuenta es de qué forma se consume, es decir, las distintas formas que se presenta el pan en la alimentación. Por tanto aquí interviene el tipo de pan (“artesanal” o de molde) y el formato en el que se nos presenta (pieza de pan, picos o roscos y “regañá”). Hay que tener en cuenta que un rosco por ejemplo puede engordar prácticamente igual que poco menos de media andaluza. Esto simplemente se debe a que el rosco está deshidratado y sin aire en su interior, por es más pequeño que la poco menos mitad de la andaluza, la cual está más hidratada y su estructura contiene aire.

-Cuando se consume. Este punto es importante, ya que en un desayuno, el pan, como se comento en el artículo del desayuno publicado hace ya algunos meses, tiene un papel muy importante, perteneciendo a uno de los tres grupos de alimentos imprescindibles en este, los cereales. Siendo además este uno de los más utilizados dentro de dicho grupo. Por tanto su consumo está altamente indicado en esta comida diaria. Por otro lado, la mala costumbre de acompañar a las comidas con pan y esa tan mala costumbre de “mojar” pan en salsas y caldos, es lo que hace que este alimento, como cualquier otro que se use para acciones similares, le dé a la dienta un aporte excesivo de calorías, pero no el pan en sí.

-En la cantidad que se consume. Por último las cantidades… Si bien se ha dicho con anterioridad que el pan está indicado en desayuno y meriendas, las cantidades siempre se deben tener en cuenta. Siendo lo más habitual que se produzca un exceso en su consumo. Por eso recomiendo algunas pautas para su consumo en una alimentación equilibrada y sana basándonos la medida de una andaluza. Las pautas son: En el desayuno ¾ por ejemplo. En el almuerzo ¼ para “empujar” y después comerlo, aunque mejor no consumirlo. Y en la merienda ½ combinado con algo que no sea muy graso.

Por último hacer mención al pan integral. Este pan no es que engorde menos, sino que contiene más fibra. Incluso según la cantidad de cereales que este contenga y el tipo de estos con los que esté elaborado, puede engordar más. Por tanto, si su dieta es equilibrada y tiene un buen aporte de fibra, el consumo de este tipo de pan no se antoja necesario.

Pablo Vélez es nutricionista y dietista y puedes encontrarlo en @NDencasa

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