Esta mañana de Sábado Santo ha resplandecido en Sevilla, la forma no era la esperada, pero un día de espera ha terminado con la vuelta a la Capilla de los Marineros de la Esperanza de Triana y el Cristo de Las Tres Caídas.
La aparición de la lluvia en la mañana del Viernes Santo, dejó a la Hermandad de la Esperanza de Triana sin poder terminar su Estación de Penitencia. Resguardada entre los muros de la Santa Catedral de Sevilla ha esperado que el cielo de una tregua para poder volver a su barrio.
A las 10.30 horas del día de hoy, por la Puerta de San Miguel se ha puesto en la calle la cruz de guía de la Hermandad. Siguiendo el recorrido más corto -Postigo, Arfe, Adriano, Antonia Díaz, Pastor y Landero, Reyes Católicos, Puente de Triana, Altozano y Pureza- la hermandad ha estado acompañada de un considerable número de hermanos que con su papeleta de sitio han podido formar parte del cortejo.
En esta mañana soleada, multitud de devotos se han acercado con ganas de más esperanza y la estampa que se han encontrado ha sido inédita. En silencio total, el Cristo de las Tres Caídas no ha entrado en Triana con su paso de caballo, no se escuchaban cornetas ni tambores, ni tampoco la Esperanza se mercía a los sones de la banda de Santa Ana, el único acompañamiento musical han sido las plabras de emoción de los capataces, que con firmeza daban aliento y fuerzas a los costaleros. Un momento único, diferente pero igual de especial que han tenido la oportunidad de vivir todos los sevillanos.
A pesar de que la entrada estaba prevista para la 13.oo horas de la tarde, la masificación de personas impedían que los pasos avanzaran y finalmente, con más una hora de retraso, la morena de Triana ha entrado en la Capilla de los Marineros, y con lágrimas en los ojos y un fuerte aplauso la Semana Santa Trianera se cierra este año la mañana del Sábado Santo.
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R.T.



