Los ruidos “excesivos” e “intolerables” generados en el local ‘Al alba’, situado en la calle Betis, son los motivos por los que la Fiscalía de Sevilla ha pedido dos años de prisión para su propietario por presunto delito contra el medio ambiente durante los años 2005 al 2010.
Además de la prisión, el fiscal pide para el acusado F.G.V. el pago de una multa de 7.200 euros, la inhabilitación para trabajar en hostelería durante dos años y la indemnización de 18.000 euros a siete vecinos de la zona, que sufren de ansiedad y estrés motivados por el elevado volumen de música del local, que les impedía conciliar el sueño.
Según el escrito del fiscal, el acusado, que adquirió el bar en el año 2005, era consciente de los problemas que ocasionaba a los vecinos debido a la mala insonorización del establecimiento.
A pesar de que la zona donde está ubicado el local está calificada por Medioambiente y el Ministerio Público como acústicamente saturada de ruidos, siendo el nivel establecido en la Ordenanza de 30 decibelios, en 2006 el propietario adquirió la licencia para bar de música con un aforo de 67 personas como máximo y límite de emisión sonora de 90 decibelios en el interior del pub. Norma que según ha explicado el fiscal no se cumplía, llegando a cuatriplicar el número máximo de aforo y emitiendo música pasadas las 03.00 de la mañana. «Lo que unido al volumen excesivo de la música y el taconeo aumentaba aún más el ruido y vibraciones emitidos desde el bar», ha matizado la fiscalía.
Sonia Saco



