Personajes

La Susi: “No sé estar sin Triana. No me voy a ir nunca”

La-SusiProbablemente la última gran maestra del flamenco que continúa viviendo en Triana, que se ha codeado durante años con figuras como el gran Paco de Lucía o el mismísimo Camarón, nos ha concedido una entrevista para hablarnos de su prolífica carrera, de flamenco y de nuestro barrio. Son días duros para ella. La Susi no está en su mejor momento. Sufriendo por la reciente pérdida de una amiga suya y gran flamenca, como era Juana la del Revuelo, lleva ya un tiempo apartada de la música y varios meses preocupada por la crisis de valores que sufre nuestra sociedad.

– Naciste en Alicante pero te marchaste a Madrid antes de llegar a Triana.

– Mi hermano Joaquín y yo nos fuimos solos a Madrid. Éramos dos niños chicos. Mi padre nos dio dinero. Actuamos en los tablaos más grandes. Esto no lo he contado nunca. Recuerdo en Torres Bermejas, cuando tenía 14 años, que era muy guapa, delgada y con mucha fuerza cantando y bailando. Sin embargo, el dueño del tablao no me quería porque decía que tenía una voz “muy rancia”. Me dejó allí y estábamos Manzanita, Camarón, mi hermano, Lole Montoya, La Perla de Cádiz… Lo más.

– ¿Qué te trajo hasta Triana entonces?

– Mi hermano se enamoró de Manuela Carrasco y adonde iba ella íbamos todos porque mi hermano me arrastraba con él. Manuela vivía aquí y entonces mi madre nos pagó la entrada del piso de Triana. Llevamos ya 46 años en el barrio.

– ¿Cómo has vivido desde niña el flamenco en tu casa? Con padre (José María Amador) y hermano (Joaquín Amador) guitarristas, cuñada bailaora (Manuela Carrasco)…

– Viene por parte de mi padre. Todos mis hermanos bailan, cantan o tocan. Menos mi hermana mayor, que murió, y mi madre. Con 7 u 8 años bailaba en un balcón que tenía en casa. Además cantaba copla, canción española. Nadie me enseñó ni me dijo nada. Nacía de mí. Mi padre, como era un gran guitarrista y tenía mucha vista, le decía a mi madre: “esta va a ser una de las grandes”.

– ¿Qué flamenco has conocido en Triana? ¿Cómo ha ido evolucionando hasta la actualidad?

– Había mucho flamenco pero yo estaba siempre de viaje y trabajando. No lo vivía. Apenas podía disfrutar de Triana. Todo ha cambiado. La vida, Triana… En el barrio ya no queda ningún artista. Empezaron a irse y yo soy la única que quedo aquí. Me hicieron “Hija Adoptiva de Triana”. Triana no es lo que era. Tenía otro salero y otro encanto. La gente no era como ahora.

– ¿Qué significa para ti este barrio? ¿Qué te ha aportado a lo largo de tu trayectoria personal y profesional?

– No sé estar sin Triana. No puedo. Salgo de Triana y me ahogo. He estado un mes y medio de vacaciones en Alicante. Aquí tengo seis hermanos pero allí siguen cuatro. Y yo pensando: “ay, cuando llegue a mi Triana”. Porque me levanto, me ducho, salgo a la calle, me tomo un café y ya soy feliz. Es muy típico mío. La gente sale a las once pero yo, lo mismo, salgo a las dos. Voy al contrario que todo el mundo.

– Te diste a conocer bailando pero cuando te escucharon cantar, te dijeron que dejaras de bailar…

– Bailaba muy bien y formé una buena con el baile en los tablaos de Madrid. Pero es verdad, cuando Paco de Lucía me escuchó cantar me dijo que me dedicara a eso. Entonces decidí centrarme en el cante.

– Conociste a Paco de Lucía y tu primer disco (1977), con tan solo 16 años, fue producido por su padre.

– Era muy chica, me puse que no veas… Pero ya son muchos discos y he trabajado en los mejores sitios del mundo. Es verdad que estoy muy cansada porque el respeto se ha perdido.

– Tu experiencia con Camarón.

– Como si hubiera sido mi hermano. Siempre estábamos juntos grabando. En casa con mi hermano, Tomate… Yo le hacía una paella que le encantaba. Era como persona igual que como cantaba. Él venía a Las Brujas (tablao flamenco muy reconocido de Madrid) a verme interpretar lo que él cantaba y se metía en un rincón. Moría conmigo. En la casa del padre de Paco de Lucía estaba él en un cuarto con Paco y yo en otro con mi hermano y el de Paco cantando.

– Tienes parentesco con Raimundo y Rafael Amador.

– Son mis primos. Han venido conmigo a trabajar mucho. A Diego Amador, “El Churri”, que toca el piano, lo saqué yo.

– Tus referentes en el mundo del flamenco y de la música en general.

– Cuando tenía 8 años me trajeron un disco de Camarón y me enamoré de su cante. De hecho empecé a cantar sus cosas y me llamaban “La Camarona”. Me quise quitar ese apodo de encima porque Camarón nada más que hay uno. En el flamenco, por ejemplo, muero con La Niña de los Peines, Tomás Pavón, Talega, Antonio Mairena… Fuera del flamenco, la cantante italiana Mina, una voz espectacular. Me encanta The Police y la música clásica me apasiona. También la ópera. No soy la típica que se queda encerrada en el flamenco.

“Tengo una versión de una canción de The Police que vuelve locos a los jóvenes. Está muy cuidada. La música es la misma. La voz flamenca, evidentemente, no. Mi hija se entusiasma mucho con ese tema, como todos los jóvenes”.

– Hay gente que te conoce más por los cantes de fiesta pero por supuesto dominas a la perfección la soleá, el martinete… ¿Con qué palo te quedas?

– La soleá me gusta mucho y los cantes de Levante. Todos tienen su alma y su riqueza. Es según con el amor que los interpretes y el conocimiento que tengas. De hecho, a mí me gusta coger cantes, como la soleá de Triana, y hacerla tal y como es pero aportándole elementos novedosos y sonidos actuales para que calen en la gente joven. Es mi público. Desde los 15 hasta los 25 años, sobre todo… Y me paran todos. Me dicen “tita” por respeto.

– ¿Cuántos discos has sacado en total?

– Tengo unos 20 discos en la calle. Me considero una artista muy “curranta”. Se pasan muchas fatigas y el que diga que no miente. Al menos esto le ocurre a los buenos artistas. Los mediocres están mejor valorados. Es ingrato. He hecho mucho por el flamenco. Por ejemplo, hace 35 años canté por soleá con arpa, bajo y batería cuando nadie lo hacía. He tenido productores como Pepe de Lucía, que me hizo “Susana”, mi primer disco, Queco, mi hermano o el gran empresario Gonzalo García Pelayo.

– ¿No te sientes lo suficientemente valorada?

– También es verdad que yo nunca me he dado a valer por mi sencillez pero he estado toda la vida con los más grandes: Camarón, Paco de Lucía… Hoy se canta lo que yo cantaba hace 30 años. Es verdad que es necesario estar estudiando y aprendiendo constantemente. Yo lo he hecho con el flamenco. Ahora llevo unos años que no me encuentro motivada para hacerlo pero es fundamental. Si no, mi alma llora.

– ¿Cuál ha sido el momento más emocionante o que más has disfrutado de tu carrera?

– Posiblemente un día en Madrid, en el Polideportivo. Camarón, Paco de Lucía y yo. “Los tres monstruos del flamenco” era el cartel. Formamos lo más grande. Me tocaba salir justo después de Paco de Lucía, que acababa de tocar “Entre dos aguas”. Llevaba conmigo a todos los de Ketama. Cuando salí, me senté y miré al público, empecé a cantar por malagueñas. Yo era una niña joven que conocían cuatro flamencos, imagínate la responsabilidad. Lloré antes de salir. Y madre mía la que formé luego. Un escándalo.

– Has cantado varias veces en la Velá. ¿Cómo es esa experiencia?

Me sentí muy bien porque es mi barrio y lo adoro. No me voy a ir nunca. Me he criado aquí desde los 16 años. Es mío ya. ¿Quién me va a decir a mí que no soy de aquí? Pero es verdad que he cantado en tantos escenarios…

– ¿Qué opinas del nivel artístico de las actuaciones de la Velá, especialmente en lo que respecta al flamenco?

– No hay derecho. No hay nivel flamenco ni traen artistas reconocidos. Entonces ni me acerco.

La-Susi-2– Estás pasando por una etapa de decepción y desengaño.

– Vivimos en un mundo sordo y ciego. No hay respeto hacia nada, ni sensibilidad ni humanidad. Si lo hubiera, le darían su sitio a los que llevamos toda la vida luchando por el flamenco. Todo el mundo tiene derecho a trabajar pero no hay cultura musical. Está todo al servicio del turismo. Triana es guiri.

– ¿Digamos que estás retirada de la música? ¿Cuál es tu día a día?

– No estoy retirada. Me tienen retirada. Estoy en un momento extraño de mi vida, desencantada, desengañada y desenamorada de la poca humanidad, del poco respeto, de los valores de las personas, del engaño… Y me he dado cuenta ahora. Todo es mentira. Estamos viviendo una vida de plástico. No hay corazón. Me han defraudado muchas personas y eso me duele bastante. Actualmente he hecho una cosa muy bonita, de una canción de Serrat, “Niño silvestre”, que trata sobre los niños maltratados. Me emociona mucho. Pero ahora mismo no estoy inspirada para cantar. Mi alma está enfadada aunque se revela. Me dice: “canta”. Porque cuando lo hago me siento bien, si no parece que no estoy viva. Es difícil explicarlo.

– Llamándote Encarnación, ¿por qué todos te conocen como La Susi?

– Susi me lo puse yo. Tenía 7 u 8 años. Llegué un día a mi casa diciendo: “me llamo Susi, quiero que me digáis Susi”. Entonces, con la broma, empezaron a llamarme Susi en casa y ya se me quedó. Me enteré de que me llamaba Encarna con 17 años. Eso es muy fuerte. Un día estaba de juerga mi madre, como los gitanos de antes, y llegó la que me iba a bautizar, que era tuerta y feísima. Así que mi madre pensó: “madre mía, yo no le voy a poner a mi niña como a esta tía”. Pero se dieron la palabra y como antes había más respeto… Entonces llegó a la iglesia y le preguntó a una mujer: “señora, ¿usted cómo se llama?”. Le contestó: “¿yo? Encarnación”. Y mi madre respondió: “pues ese nombre le voy a poner a mi niña”.

Javier Fernández Maeso

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