La torrija, el dulce que abre la puerta a la Cuaresma

TorrijasOriginalmente se trataba de un dulce recomendado a las parturientas tras dar a luz, para favorecer su recuperación. Documentada desde el siglo XV, las primeras recetas se remontan al “Libro del arte de Cozina” de Domingo Hernández de Maceras y “Arte de cozina, pastelería vizcocheria y conferueria”. La torrija era muy habitual en las tabernas de Madrid a comienzos del siglo XX y se servia con “chatos” de vino.

Tras el viacrucis del Consejo de Hermandades y Cofradías, en Sevilla ha despertado la cuaresma. Desde el miércoles pasado, nuestras calles huelen un poquito más a incienso, canela y azahar y en Nervión y Triana al día nos preparamos para la Semana Santa comiendo uno de los dulces más típicos de este tiempo, eso sí, sin abusar de ellas.

Tras conocer algunos apuntes históricos sobre la torrija, queremos que conozcas la relación de este típico dulce con el tiempo cuaresmal. Antiguamente durante la cuaresma no se comía carne (a día de hoy en algunas casas sigue manteniéndose ésta costumbre), sin embargo las familias elaboraban la misma cantidad de pan, de ahí nace la necesidad de aprovechar el pan sobrante elaborando este dulce. Existen múltiples recetas para elaborarlas con miel, vino, rellenas de crema… Nosotros nos quedamos con la tradicional y más fácil de preparar, cuyos ingredientes y pasos para la elaboración son:

• Ingredientes: Pan, leche, huevo, aceite de oliva, azúcar y canela.

• Elaboración: Se remoja y empapa el pan en leche, se reboza con huevo batido y se fríe en aceite de oliva. Una vez frito, se remoja en una mezcla de azúcar con un poco de canela.

Desde el punto de vista nutricional y al contrario que otros dulces, que sólo aportan calorías vacías (carentes de nutrientes) las torrijas contienen nutrientes que pueden ser muy beneficiosos para el funcionamiento de nuestro organismo:

– Proteínas. La leche y el huevo aportan proteínas de buena calidad (10-12g/torrija).

– Carbohidratos. Su contenido es el más elevado gracias al pan y el azúcar (35-38g/torrija).

– Grasa. El aceite de oliva nos aporta ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados (que benefician a nuestro organismo), diferenciando este dulce de la bollería elaborada, que es rica en grasas trans y saturadas. Su contenido graso es similar al de los hidratos de carbono (30-35g/torrija).

– Fibra. Presentan un bajo contenido en fibra (2-3g/torrija).

– Minerales. Es destacable su contenido en minerales como el calcio (para fortalecer los huesos), sodio (fundamental para el impulso nervioso y la contracción muscular) o potasio (ayuda a disminuir la fatiga muscular).

– Vitaminas. Destaca el aporte de ácido fólico, niacina o vitamina A entre otras

Conociendo los ingredientes y el proceso de elaboración, podemos hacernos una idea de su elevado aporte calórico, una ración de unos 250g puede llegar a aportarnos unas 350-500 calorías, siendo un dulce que nos aporta energía rápidamente, por ello no es bueno abusar.Usando pequeños trucos podemos reducir el contenido calórico; empleando leche desnatada y edulcorantes en lugar de azúcar.

Se recomienda un consumo moderado dentro de una dieta equilibrada y de manera ocasional, por ejemplo ante de realizar un ejercicio físico intenso. Aprenda a disfrutar de la cuaresma consumiendo dulces típicos de este tiempo y elaborados por ti mismo.

Enrique Martínez Avecilla es nutricionista y dietista y puedes encontrarlo en@Quique_MtnzAve

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