¿Y si comerse un helado no estuviera reñido con cuidarse?

Helados

Nos gusta cuidarnos, pero también disfrutar. Y para ello, no podemos dejar pasar uno de los alimentos estrella y más refrescantes del verano, así que ya te estarás imaginando que hablamos de los helados.

El verano es la época idónea para consumir estos sabrosos y refrescantes dulces, además teniendo en cuenta las altas temperaturas que muestran los termómetros de nuestra ciudad, más apetece su consumo.

Los helados:

– Son excelentes para combatir el calor.

– Favorecen la digestión.

– Reducen el estrés.

– Contribuyen a la hidratación.

– Combaten la sequedad de las vías respiratorias.

– Crean una sensación de bienestar.

Además pueden ser una gran alternativa a la hora del postre o la merienda de los más pequeños, por su textura suave y cremosa son excelentes para ancianos con problemas de masticación, y para los deportistas pueden suponer una rápida fuente de energía y nutrientes.

Conocemos numerosos sabores, desde los más tradicionales como la vainilla, el chocolate la nata y la fresa; hasta sabores de frutas exóticas o comidas preparadas. Aparte de los sabores también existen numerosos tipos de helados: de crema de leche, sorbetes, de frutas, de yogur… y cada uno de ellos con características y propiedades nutricionales diferentes en función de sus componentes e ingredientes.

Propiedades nutricionales de los helados

Calorías: contienen aproximadamente entre 160 y 250 calorías por cada 100 gramos en helados de crema de leche y yogur. Los sorbetes, los helados hechos a base de fruta y los light, que contienen menos grasa (o carecen de ella) y edulcorantes no calóricos, aportan bastantes menos calorías.

Hidratos de carbono: proceden de la sacarosa y de la glucosa o jarabe de glucosa, también de la lactosa de la leche. En los helados especiales para diabéticos, se emplean edulcorantes artificiales o fructosa.

Grasas: los helados de crema de leche o yogur normalmente contienen únicamente grasa láctea, el aporte lipídico procede de la leche y sus derivados y, en una menor proporción, del coco y la palma hidrogenados. Estas grasas son mayoritariamente saturadas, por ello es aconsejable moderar su consumo. Los sorbetes y helados de fruta cuya composición se basa en agua, apenas contienen grasas.

Proteínas: el contenido proteico de los helados procede de la crema de leche y de los productos lácteos. Estas proteínas son de alta calidad y tienen una buena digestibilidad. Si añadimos ingredientes como la yema de huevo, frutos secos, galletas… el aporte proteico aumenta ligeramente.

Vitaminas: en aquellos helados elaborados a base de zumo de frutas, el contenido vitamínico es significativo. En los helados de crema de leche y derivados lácteos, el aporte de vitaminas depende de la cantidad de leche y huevo del helado. Ciertos helados aportan vitaminas solubles en grasa o liposolubles (A y D), también destacando la vitamina E2.

Minerales: los sorbetes y helados cuyo componente básico es el agua apenas incluyen minerales. Sin embargo, los helados lácteos, los helados de fruta y aquellos que contienen frutos secos, presentan gran cantidad de minerales (calcio, fósforo, potasio, magnesio…).

Ya conoces algunas de las propiedades nutritivas de los helados: consumidos con moderación se convierten en una alternativa refrescante y nutritiva para cualquier postre. Es recomendable que leas detenidamente las etiquetas y envases de los helados, esto junto con los pequeños consejos que te hemos dado, nos permitirá elegir aquellos helados que sean más nutritivos y cuyo aporte calórico y graso no sea excesivo.

Enrique Martínez Avecilla es nutricionista y dietista y puedes encontrarlo en @Quique_MtnzAve

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