Los nombres de las calles: San Jacinto

7256175528_c41b999a99_zCada día pasamos por ellas, son parte de la columna vertebral de nuestro barrio y las venas de Sevilla. Conocemos sus rincones, recovecos, cuando giran o donde se cortan y nos llevan a nuestra casa, a nuestro bar preferido, o al comercio de confianza, pero ¿sabemos quiénes eran realmente los protagonistas que le dan nombre a las calles de nuestro barrio? En Triana al día vamos a ir presentándotelas una a una.

El acceso principal a Triana desde la otra orilla de Sevilla es el Puente Triana, y avanzando de frente desde él se abre a nuestro paso una de las calles principales de nuestro barrio,  la calle San Jacinto. En nuestros días presenta un aspecto muy diferente al de antaño, peatonal, repleta de comercios y con un aspecto más vanguardista que la que en un inicio fue la única vía de comunicación con el Aljarafe, la por entonces Calle del Camino Real.

Pero, ¿A quién le debemos su nombre? Más bien la pregunta es a qué, y es porque su denominación proviene del antiguo monasterio de San Jacinto, construida por los dominicos en el S.XVII. Fue gracias a un acaudalado clérigo sevillano, Baltasar Brun de Silviera, por lo que se construyó el convento sobre la antigua Ermita de Nuestra Señora de la de la Candelaria, actualmente lo que es la Iglesia de San Jacinto, construida por Matías de Figueroa en 1775.

Pero antes de adquirir su nombre, la calle se dividía en dos tramos, el primero que partía desde el Altozano se conocía como Santo Domingo y el segundo tramo Calle Ancha de San Jacinto siendo el punto exacto donde se cortaban “La cruz de San Jacinto”.  No fue hasta el S.XIX, para ser más exactos en el año 1868 cuando se unifican ambos tramos recibiendo el nombre de este mismo santo.

San Jacinto es en honor al Patrón y Santo nacional polaco por excelencia, un sacerdote que vivió en el S.XII y que durante un viaje a san_jacinto_de_cracoviaRoma se impregnó del espíritu y predicación de la naciente Orden de Santo Domingo, volviendo a su tierra como fraile de esta orden. Fundó conventos dominicos en Praga, Olmutz y Cracovia.  Fue misionero en Polonia y en Rusia, y a él se le atribuyen numerosos milagros y curaciones, por lo que en agradecimiento la historia cuenta que se le apareció la Virgen con el niño Jesús en brazos. Fue canonizado tres siglos después, motivo por el cual su iconografía es bastante escasa.

Es curioso, que durante los primeros años del S.XX, se le cambia varias veces el nombre a esta calle, primero Manuel Carriedo y durante la II República, Carlos Marx. No fue hasta el estallido de la Guerra Civil española cuando retoma su nombre actual, el de la Calle San Jacinto.

Desde Triana al día, rescatamos esta historia y a sus protagonistas, para que cada vez que paseemos por esta calle principal de Triana nos acordemos de aquellos monjes que usaron el nombre de uno de los suyos, San Jacinto, para bautizar a su convento. Y aunque de eso hayan pasado muchos años y en nuestros días no quede ni rastro de los antiguos carruajes, soportales y vecinos, el tiempo nos ha dejado por herencia su nombre y de eso sí que debemos acordarnos.

 R.T

 

 

 

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