¿Se han visto sorprendidos alguna vez por la báscula y no saben por qué? Han seguido una buena alimentación en la que han abundado las verduras y brillado por su ausencia las grasas y aun así no se pierde lo deseado. Esto se puede deber a un desequilibrio en la dieta y en las comidas, el cual ha sido tratado en algunos aspectos a lo largo de esta sección. Pero hoy nos desbancaremos de esos desequilibrios y nos centraremos en algo que a veces no se considera importante en la dieta, ¿qué se bebe?
Con esto no solo me refiero a la tan mal entendida cerveza y la “barriga cervecera” que todos conocemos, ese producto al que tantas veces se le tacha de culpable y que no siempre es así. Con esto me sitúo en todo lo que rodea la alimentación. Bien es conocido por todos que el agua es la bebida más saludable, refrescante, sana, “barata”, etc. Todo esos atributos tan esplendidos se saben más que de sobra en la sociedad, pero muy poca de esta toma como hábito saludable realizar las comidas con agua y dar de lado a los “zumos”, refrescos, combinados de fruta y leche, etc.
Las recomendaciones saludables que se hacen anteponiendo el agua frente a otros productos, no debe entenderse como una campaña contra todas las demás bebidas, sino como consejos saludables que ayudarán a conseguir una mayor calidad de vida. Pero ¿por qué son tan “malas” las demás bebidas? Pues bien a continuación se describe brevemente lo perjudicial de cada uno de los grupos de bebidas más presentes en la sociedad. En este caso dejaremos de lado el alcohol, ya que este se evaluó en esta sección hace ya algún tiempo.
Zumos: La mayoría de estos productos que son consumidos por la sociedad, no son zumos en sí, sino néctares. Estos tienen bajo porcentaje de zumo y lo que abunda es el agua y los azucares. El néctar es una sustancia elaborada a partir de la fruta, en la que el contenido de esta es mínimo si lo comparamos con la cantidad de azúcar que contiene.
Refrescos: Estos productos están compuestos en su mayoría por agua, a la cual se le añaden aditivos como colorantes y potenciadores del sabor, acompañado de cantidades importantes de azúcar, lo que los hacen muy calóricos. En el caso de la cola en particular, este producto además aumenta la acidez en el estómago, ya que favorece a la secreción de jugos gástricos.
Isotónicos: Lo peor de estos productos es la percepción que tiene la sociedad de ellos. Los isotónicos son un gran aliado para los deportistas, ya que son un buen complemento para conseguir suplir algunos minerales y vitaminas utilizados en la práctica deportiva. Por otra parte están pensado para reponer en mayor o menor medida, según la marca que se consuma, los depósitos de glucógeno, lo cual se consigue con la presencia de azúcar, siendo este hecho muy importante en deportistas. Por todo esto, un uso de isotónico en personas sedentarias o acompañando una comida, está mal entendido y puede producir un exceso de energía.
Por tanto la pregunta que se hacía al principio de este artículo tiene fácil contestación: Si haces una dieta adecuada en alimentos sólidos, esta no siempre tiene porque ser adecuada en alimentos líquidos, por lo que si no se tienen en cuenta estos dos aspectos, y se abusa de las bebidas antes explicadas, tendrá un aporte excesivo de azúcares en forma líquida, lo que hace que estos se consuman en mayor cantidad sin darnos cuenta verdaderamente de lo que estamos consumiendo en calorías.
Para concluir, un consejo que todos sabemos, el agua debe ser nuestra única bebida si queremos llevar una buena alimentación sana equilibrada e hidratada.
Pablo Vélez Ortiz es nutricionista y dietista y puedes encontrarlo en @NDencasa



